Tuesday, October 5, 2010

La lengua de las mariposas

La lengua de las mariposas
Un canto a la libertad
Fernando Fernán-Gómez interpreta al maestro republicano, viejo
soñador, honesto y frágil
DIEGO GALÁN

El País, 18/01/2003

Manuel Rivas había obtenido el Premio Nacional de Narrativa 1996 por
su libro ¿Qué me quieres, amor?, uno de cuyos relatos, La lengua de
las mariposas (A lingua das bolboretas, en su original gallego),
conmovió a los lectores de forma especial. Es la Galicia rural
anterior a la Guerra Civil. Moncho, más conocido como Gorrión, niño de
ocho años, vulnerable y curioso, recibe lecciones de don Gregorio,
entrañable maestro republicano que educa a sus alumnos en el
convencimiento de que "la libertad estimula el espíritu de los hombres
fuertes". Ignora el anciano que a su alrededor se está tejiendo la
maraña fascista que dará origen a la Guerra Civil... con la que
acabarán sus sueños de un mundo mejor: "Si conseguimos que una
generación, una sola generación, crezca libre en España, nadie les
podrá arrancar nunca la libertad, nadie les podrá robar ese tesoro".
Sin embargo, el maestro, ya jubilado, verá con amargura cómo le
traicionan sus antiguos amigos, atenazados por el miedo y, entre
ellos, el niño Gorrión, que con tanto asombro había descubierto junto
a él un mundo inesperado y fascinante.

No resultó extraño que el productor y director José Luis Cuerda, que
ya había adaptado al cine la novela de Wenceslao Fernández Flórez El
bosque animado (1987), volviera a verse afectado por los sentimientos
"bruscos e intensos" que asegura le produce Galicia, ni que se
sintiera cómplice de tan hermoso canto a la libertad, ni que las ricas
sugerencias de los relatos de Rivas, tan abiertos a la imaginación,
estimularan su creatividad cinematográfica: "Era una oportunidad de
contar algo que me obligaba a indagar en mí mismo, y no desde el
conocimiento, sino desde la ignorancia, sin saber si encontraría una
respuesta".

Cuerda contó con el apoyo incondicional del coproductor Fernando
Bovaira, aun sabiendo éste que era un proyecto "que no tenía un
público claro: lo único claro era la decisión de producirla".
Encargaron al guionista Rafael Azcona la construcción de una historia
cinematográfica en la que se incluyeran personajes y situaciones de
otros relatos de Rivas (Carmiña y Un saxo en el bosque), publicados en
el mismo libro. Azcona, con el talento ya demostrado en su larga
carrera, "transformó la materia orgánica en materia de precisión, y
convirtió un paisaje mental en un pasaje geográfico y humano", según
reconoció Manuel Rivas. Al año siguiente, Azcona lograría por este
trabajo el Goya al mejor guión adaptado.

Se tejió así la que acabaría siendo una de las películas españolas de
mayor éxito en 2000, igualmente aplaudida por la crítica, así como en
cuantos festivales fue presentada y en cuantos países se estrenó. Era
y es difícil sustraerse a su tono conmovedor y poético, o a lo que The
New York Post consideró "su sutil y eficaz metáfora de los peligros
del fascismo". La lengua de las mariposas se sitúa en la Guerra Civil
española trascendiendo a una historia de contenido universal: la
amistad y la traición, el miedo, el amor, el afán de venganza, el
descubrimiento de la vida. "La Guerra Civil fue una metáfora de todas
las guerras", declararía Rivas. "Todo el planeta se sintió partícipe
de esta historia. Lo que había pasado aquí anteayer pasó luego en los
Balcanes o en Timor. Por eso la guerra nos interpela. Yo no la juzgo.
Pero creo que nos despierta preguntas".

El éxito de la película se debió igualmente a la muy sensible
composición que hizo Fernando Fernán-Gómez del maestro republicano.
Impregnó de verosimilitud y humanidad al viejo soñador, tan coherente,
honesto y frágil, heredero probable del espíritu de la Institución
Libre de Enseñanza. Fernán-Gómez recibió con este motivo el Premio
Donostia en el Festival de San Sebastián, que aceptó con gusto ante un
público que le ovacionaba en pie. Según contó luego al entrevistador
Enrique Brasó, La lengua de las mariposas le había parecido "una de
las mejores películas que había visto, pero no como decimos, al
elogiarnos en España, 'es una de las mejores películas españolas'. No,
a mí me pareció una de las mejores películas que había visto... sin
más".

La mirada del niño Manuel Lozano significó uno de esos descubrimientos
mágicos que a veces da el cine. Ha intervenido desde entonces en
varias películas, convirtiéndose en figura popular. En La lengua de
las mariposas estuvo rodeado de un excelente plantel de intérpretes, a
los que dio réplica con inocencia y eficacia. Quizá su momento cumbre
sea el del emotivo duelo de miradas entre niño y maestro en el último
instante de la película.

El propio José Luis Cuerda quedó emocionado: "Por primera vez he
rodado una película que ha hecho que mis tripas vibren como las
cuerdas de un contrabajo".

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