Sunday, August 15, 2010

Crimen sollicitudinis

Unos meses antes de que Juan XXIII inaugurara el concilio Vaticano II,
el cardenal Alfredo Ottaviani, que ejercía de Gran Inquisidor al
frente de la Congregación del Santo Oficio, dirigió a los obispos de
todo el mundo la carta Crimen sollicitudinis, en la que instruía sobre
las medidas a tomar en determinados casos de abusos sexuales por parte
de los clérigos: exigía que fueran tratados "del modo más reservado"
los casos de solicitud en la confesión e imponía "la obligación del
silencio perpetuo". Más aún, a todas las personas involucradas en
dichos casos (incluidas las víctimas) se las amenazaba con la pena de
excomunión en caso de no observar el secreto. El silencio se mantuvo
durante los pontificados de Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II y
Benedicto XVI hasta hace unos meses.

Fuente: El País, 14/08/2010

<http://www.elpais.com/articulo/opinion/Silencios/ominosos/condenas/inmisericordes/elpepiopi/20100814elpepiopi_12/Tes>

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