Saturday, June 12, 2010

La muerte de un "sujeto"

El País, 10/06/2010

Sergio Adrián Hernández no tenía barro en los zapatos, pero sí un
balazo a quemarropa que le quitó la vida. Lo primero demuestra que el
muchacho mexicano de 14 años no intentó cruzar el lecho del río Bravo
para pasar ilegalmente desde Ciudad Juárez a El Paso. Lo segundo deja
claro que el agente de la patrulla fronteriza estadounidense que
disparó su arma tuvo que invadir territorio mexicano para atinarle en
la cabeza. Porque, como explica la desconsolada madre de Sergio
Adrián, su hijo cayó desplomado en tierra mexicana, bajo el Puente
Negro, "y no en tierra extraña". El suceso ha tensado aún más las
difíciles relaciones entre México y EE UU en materia migratoria. El
presidente mexicano, Felipe Calderón, pidió de forma enérgica que se
esclarezcan los hechos. Sergio Adrián es el segundo mexicano muerto
por agentes fronterizos en ocho días. Anastasio Hernández Rojas
falleció en San Diego después de recibir una paliza.
Todo ocurrió a las 18.45 del lunes. Según la versión mexicana, Sergio
Adrián y sus amigos estaban jugando al fútbol en la orilla casi seca
del río Bravo, observando a ratos los escarceos que sostienen los
migrantes con los agentes de la patrulla fronteriza en Ciudad Juárez,
uno de los puntos más calientes de los 3.000 kilómetros de frontera.
Por si fuera poco, la aprobación de la ley de Arizona que convierte en
sospechosos a todos los latinos por sus rasgos ha calentado el clima
político y las relaciones entre los habitantes de uno y otro lado.
Para terminar de complicar las cosas, el río Bravo es a su paso por
Juárez un riachuelo, una invitación a cruzar más que un impedimento.
La versión ofrecida por EE UU es bien distinta. Philip Crowley,
portavoz del Departamento de Estado, explicó que los agentes
estadounidenses atraparon a dos "sujetos" que intentaban entrar en el
país, pero que "otros sujetos corrieron hacia México y empezaron a
tirar piedras a un agente que llegó en bicicleta. Este agente, que
había detenido al segundo sujeto en el suelo, dio órdenes a los
sujetos de parar y replegarse. Sin embargo, rodearon al agente y
continuaron tirando rocas hacia él. El agente entonces disparó su arma
de servicio hiriendo a un sujeto que más tarde murió".
El "sujeto" en cuestión se llamaba Sergio Adrián Hernández y cayó
muerto del lado mexicano, bajo el Puente Negro, con un disparo en la
cabeza y los zapatos limpios. Tenía 14 años.

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